Se ha filtrado que gigantes tecnológicos como Apple y Nvidia están evaluando seriamente a Intel Foundry como socio estratégico para la producción de chips a partir de 2028.
Los chips Apple M serían fabricados por Intel en suelo americano
Anteriormente, supimos que Nvidia habría llegado a un acuerdo con Intel para que se hagan cargo de parte de su nueva arquitectura de GPU Feynman, y ahora tenemos más noticias sobre Apple en un acuerdo similar para la fabricación de sus chips.
Tras completar su transición a los procesadores propios (Apple Silicon) en 2022 y romper vínculos de suministro con Intel, Apple parece estar dispuesta a retomar este contacto. Sin embargo, esta vez la relación no sería de cliente-proveedor de procesadores x86, sino de socio de fabricación. La presión del gobierno de EE. UU. para fomentar la producción de chips a nivel nacional y evitar los riesgos de una cadena de suministro centrada en Taiwán ha llevado a Apple a considerar las fábricas de Intel en suelo estadounidense.
El interés de Apple se centraría inicialmente en sus productos «no principales» o de entrada. Se especula que las versiones básicas de los chips de la serie M (como los que alimentan al MacBook Air o al iPad Pro) podrían fabricarse bajo los nodos de procesos 18A o 14A de Intel. Al ser chips de menor tamaño y con procesos de empaquetado menos complejos que las variantes «Pro» o «Max», representan el punto de partida ideal para probar la capacidad de Intel sin arriesgar el núcleo del negocio.
Te recomendamos nuestra guía sobre los mejores procesadores del mercado
El renacimiento de Intel como fabricante por contrato
Para Intel, este posible acuerdo es la validación que su anterior CEO, Pat Gelsinger, ha buscado desde el lanzamiento de Intel Foundry Services. Convertirse en el fabricante de los chips de Apple, conocida por sus estándares de calidad extremadamente rigurosos, situaría a Intel como un competidor real frente a TSMC.
No obstante, el reto para Intel no será sencillo. Para convencer a Apple, debe garantizar que su tecnología de fabricación no solo sea capaz de producir a gran escala, sino que también ofrezca una eficiencia energética comparable a la de los nodos taiwaneses que utiliza TSMC. Además, Intel deberá facilitar herramientas que permitan a Apple «portar» sus diseños desde TSMC a su propia arquitectura de fabricación sin problemas de rendimiento.
Si Intel logra cumplir con las expectativas, el regreso de Apple a sus fábricas sería el salvavidas definitivo para la industria de semiconductores de Estados Unidos, que no es poca cosa.
